jueves, 18 de diciembre de 2008

Feliz Navidad


Mi presentación en sociedad, en la famiglia, fue un espectáculo digno de película, que tuvo lugar un 25 de diciembre en plena celebración navideña. Antes, eran otras circunstancias, se podían juntar todos y montaban unas cuchipandas monumentales. Cuarenta, entre adultos y niños, es un número fantástico para organizar una buena.

Ese día, como se acababan de enterar que le hablaba a la que es ahora mi sufridora, decidieron que era una buena ocasión para que apareciera por allí.

Sobremesa de la comida. Bien regados de un buen "Juve y Camps", los adultos aporrean las mesas con los cubiertos. El grito unánime y repetido “¡QUE VENGA NEWMAN!”, es secundado por adolescentes y algunos preadolescentes que no saben qué pasa. Ante tal clamor, ella, mi santa, mi adorada, no es capaz de negarse y descuelga el teléfono reclamando mi presencia. A la llamada del amor es imposible decir que no, así que abandoné un tierno cochinillo para ir al encuentro sin saber lo que me esperaba.

Cuando llegué, dos horas más tarde, el efecto del cava ya se había pasado y acabé siendo presentado al más puro estilo recepción oficial: Hola, soy Raflex. Encantado. Hola, soy la hermana de Raflex. Mucho gusto. Hola, soy el marido de la hermana de Raflex. Encantado… En tres palabras: todo muy formá.

Tengo para mi que, siendo tímido, en aquella ocasión no me mostré tal y como soy realmente. Creo que ese fue el verdadero motivo por el que me aceptaron (ayudado además por el efecto de la resaca). Y una vez dentro de la famiglia, ya no tienen más remedio que apechugar con lo que hay y aguantarme.

Para que los nuevos se sientan a gusto te propongo, Redford, que en la siguiente presentación oficial del noviete-churri que tenga lugar organicemos algo diferente. Algo del estilo la yogurtera, el sacacorchos o la piragua.

Pensándolo bien, un concurso de “miss camiseta mojada” podría servir, dejando claro por adelantado que es sólo para romper el hielo, y sin ninguna mala intención (por supuesto). Además algo así tiene una ventaja: si vemos que pone mala cara al concurso no lo aceptaremos en la “Asociación de Damnificados por la famiglia Martínez”. ¿Hecho?

6 comentarios:

Robert Redford dijo...

Lo de la camiseta mojada, me parece bien... como dices, sin ninguna mala intención. Y luego, para rematar, jugaríamos al teto. ¿OK?

Anónimo dijo...

Camiseta mojada,teto.........os veo un poco salidorros......

Anónimo dijo...

TETO? que eh lo que eh?
por lo demas me parece perfecto. Mas que romper el hielo lo vais a derretir.

Raflex dijo...

"Hola soy Raflex.Encantado."
Sí. Yo estuve allí. Y más o menos fue como relata Newman: un escrutador besamanos de viejos (clero incluido), coetáneos, adoles y mocosos.
Hay que reconocerle una gran hombría. El trago no lo hubiera pasado cualquier barbilampiño. Se notó que ya estaba curtido en torear eventos multitudinarios (no sé si alguna tensa reunión de comunidad con jubilados rebeldes a la derrama, o qué...).
Y se notó que le había hecho efecto -en su ánimo y en su indescriptible arrojo- el caldo que acompañaba al codillo que abandonó para vernos. Y ahora, a toro pasado, veo claro también que la famiglia se encontraba bajo el etílico efecto del brut Nature con que nos obsequió uno de los maridos de la hermana de Raflex (aquel que defendía que había que imitar en sus gustos a los ricos, aun sin serlo y aun no apreciando sus exquisiteces).
Y claro, como bien dice Newman, no opusimos resistencia a acogerle y, una vez dentro... por más que el tiempo y el trato revele sus múltiples deficiencias ¿cómo rechazarle?.
Pero, eso sí, sigue haciendo feliz a nuestra hobbit o... te haremos una oferta que no podrás rechazar.

Feliz Navidad


Albacete existe

Anónimo dijo...

¿Cuántos maridos tiene la hermana de Raflex??

Paul Newman dijo...

¿la cuala de ellas?