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viernes, 9 de abril de 2010

Este fin de semana soy ...El Rodríguez

Así es. Este fin de semana me llamarán el Rodríguez. Me quedo solo en casa. Pero que nadie se piense que juerga, alcohol, dormir, pelis, fútbol o cosas por el estilo. No, que va. Va a ser un fin de semana de pañales, cacas, comidas, baños, lloros, peleas,.. Me quedo con los niños. Así que nada de chollo.
Cualquier tipo de plan se verá truncado por los caprichos de los imberbes. Ya lo veo. Mañana, 22 horas, Madrid-Barça. Me lo temo. Cenaremos antes para que a la hora que empiece, esté todo listo. Pues seguro que a las diez y un minuto, el pequeño se cagará encima, los mayores querrán jugar a la Wii y la mediana querrá ver los dibujos... ¡Y sólo tengo una tele! Entonces habrá lloros, cabreos, gritos... Terminaré viendo los goles en el telediario del domingo. ¡Ya verás!
Cuando me quedo de Rodríguez, al pequeño siempre le da fiebre o vomitonas. Eso es ley de vida. Las noches nunca son tranquilas. Yo creo que esto está pactado entre mis hijos y mi mujer; debe de ser para que no me aburra. Y por supuesto, sábado y domingo tempranito (7,30 como mucho) vendrán a despertarme diciendo que quieren ya el desayuno o que les ponga los dibujos.
Planeo un día de playa para el sábado y ... nada de playa. Mi hija tiene un cumpleaños y no da tiempo a bajar hasta el mar. Entonces tendré que llevarlos a pasear o al parque. Y seguro que lloverá.
Y mientras, la nonuerna de New-Man en un hotel de Tenerife bañándose en la piscina y disfrutando de un gin-tonic fresquito. ¡¡¡Qué mal repartido está el mundo!!!

domingo, 4 de abril de 2010

Crónica de un ochenta cumpleaños

Hotel Riazor. La Coruña. Frente a la playa de Riazor. 12 adultos y 14 niños. Nos disponemos a celebrar el ochenta cumpleaños de María. Al principio algunos nervios. Los niños desatados... la ilusión de estar en un hotel. No paran quietos ni un momento. Una sala sólo para nosotros. Todos elegantes y con ganas de pasar un buen rato. Y lo más importante: que María disfrute y lo pase bien en familia. Y de paso, hacerle ver lo mucho que la queremos.
Empezamos con unos aperitivos: jamón, queso, pulpo, tortilla, gambas, croquetas, cervecita Estrella de Galicia,...
Luego, ya sentados, empezamos con la comida en serio. Un par de vieiras por barba y lubina o solomillo de cerdo a elegir. Mientras comíamos los niños daban bastante el coñazo. Pero bueno, nada extraordinario.
Ya en los postres nos metimos de lleno en lo emotivo. Primero un par de lecturas de sendos escritos que llenaron de lágrimas los ojos de todos los comensales. Creo que nadie pudo reprimir la emoción. Y luego llegó el regalo. Un libro impreso con todas las fotos que recuerdan toda la vida de la homenajeada. Primero lo proyectamos con un cañón y con musiquilla ambiental. Y luego le dimos el libro. En ese libro también estaban representadas las vidas de todos los que allí estábamos. He visto fotos mías que desconocía; especialmente una en mi 24 cumpleaños soplando las velas de la tarta con toda una pedazo de barba y en bata... qué triste!!!
Como mi hermana pequeña no pudo asistir, no faltó la conexión vía Skipe para que ella nos pudiese ver y pudiésemos saludarla.
La verdad es que me está quedando una entrada un poco coñazo. Así que vamos a darle un poco de vidilla. La cena estuvo condimentada con los chistes marrones y demás guarradillas de New-man y su nonuerna. Un día de estos colgaré un vídeo marrón a más no poder, que hace las delicias de ellos dos. Se pasaron toda la comida recordándolo.
Mi nonuerno extremeño perdió los nervios con sus vástagos y cuando les gritó " ¡Como volváis a romper algo os váis a enterar!", nos dio al resto un ataque de risa.
El momento simpático lo protagonizó mi sobrino Gon. Va el tío y con 8 años de vida, le dice a uno de los adultos, refiriéndose al hijo de éste:" no sé quién más lo está educando a parte de vosotros , pero lo estáis haciendo... mal". Y se queda tan ancho.
La nota de color la dieron los dos pequeños. Y nunca mejor dicho. Se quedaron solos unos minutos con unos rotuladores. La que liaron. Boca, cara, mano y ropa... todo de colores variados... ni Dalí! Por supuesto que los rotuladores eran de esos que no salen ni de coña. Así que estarán algunos días marcados.
Al final, típicas fotos familiares que hizo el típico camarero sin mucha idea de fotografía. Todos felices y ya hemos quedado para celebrar los 90. Muchas felicidades.

viernes, 2 de abril de 2010

Un ángel

Hay veces que Dios te pone cerca a una persona muy especial que te acompaña y te ayuda en esta vida. Eso es un ángel. A veces la pone a tu lado y otras la pone cerca de una familia. Y este es mi caso.

Hace ya 42 años, Dios puso en mi familia un ángel, María. Y desde el mismo día que llegó, se dió a nosotros en cuerpo y alma. Desde el primer momento, ella desapareció y sólo se ocupó de nuestro bienestar. Y eso es duro, ocultarse, desaparecer y entregarlo todo por los demás.

¿Qué puedo decir de lo que ella ha hecho por mi? Pues lo ha hecho todo. Desde cambiarme los pañales, hasta darme de comer cuando era un canijo. Mandarme a estudiar o abroncarme cuando me lo merecía. Cuidarme cuando estaba enfermo o meterme en la ducha vestido cuando la situación lo requería. Hacerme de cena mi plato favorito o plancharme de modo especial mi camisa preferida. Apoyarme cuando nadie lo hacía o poner mala cara cuando mis decisiones no eran de su agrado.

Siempre ha estado ahí. En los buenos y en los malos momentos. Ella ha sido mi segunda madre y, gran parte de mi vida, ha sido mi padre. Tuve la mala suerte de perder a los 11 años a mi padre y, desde entonces, ella ha intentado que se notase lo menos posible.

Nunca podremos agradecerle todo lo que ha hecho por nosotros. Lo primero y más importante, el apoyo constante a mi madre cuando mi padre murió. Y luego, y no menos importante, su dedicación para que los seis hermanos saliésemos adelante. Y aquí estamos; hemos salido y bastante bien. Y gran parte de esto es gracias a María.

Y ahora, ¿a qué se dedica? A los nietos. Se sigue desviviendo por ellos igual que lo hacía por nosotros. ¡Que no les falte nada! Y además, vive con mi madre, cuidándose y acompañándose mutuamente.

Y a parte de todo lo que he contado, también merece la pena recordar la de risas que hemos echado gracias a María. Quien no recuerda los motes que ponía a la gente que no le gustaba demasiado: la loba herida del teléfono, la zrofa,... Y qué me decís de los salmos responsoriales: ponte las zapatillas, van a subir los vecinos de abajo con un cuchillo,... Frases repetidas en familia hasta la saciedad como: "El monedero, las llaves y el dinero" o "¿conoces a Marilyn Monroe?" o "carnita de ayer y pollito del mediodía". Y sus no menos famosas frases como "me voy a mi casa" dicha mogollón de veces cada vez que se enfadaba; o "he venido a Granada a buscar la muerte" cada vez que viene a vernos, o "para entonces ya estaré yo dando hierbas" cuando hablamos del futuro, o "estúpidos" cuando le tomábamos el pelo.

María cumple 80 años. Para eso hemos venido a Coruña; para celebrar por todo lo alto ese aniversario tan especial. 80 añós de dedicación plena a los demás, a nosotros. 80 años en los que no ha pensado para nada en sí misma. 80 de plena dedicación a nuestra familia.

Me imagino que sólo seremos conscientes de lo que hemos tenido, el día que ella nos falte. Pero hasta entonces, sólo podemos decirte una cosa: Gracias María... ¡¡¡Te debemos tanto!!! Gracias por tantísimas cosas, gracias por que si somos lo que somos, te los debemos, en parte, a tí. Gracias. Siempre has sido y serás el ángel de nuestra familia. Y seguro que papá, desde el cielo, estará contento sabiendo que nos dejaba con mamá y contigo.

CADA UNO A LO MÁS BAJO

Conocía a María hace 12 años y durante todo este tiempo he compartido muchas horas de fogones con ella, he compartido muchas otras cosas con ella, mis hijos, por ejemplo, que tienen la suerte de disfrutar de tres abuelas, pero es en la cocina donde más nos hemos entendido, ella siempre dice que me “vela” mientras hago los que puedo con los pucheros, me mira con una graciosa curiosidad a través de esas gafas bifocales cuando hago recetas que ella no conoce y en cuanto me despisto un poco ya está limpiando y ordenando todo lo que voy ensuciando…. y cada poco entona “Cocinero… Cocinero enciende bien la candela…”, y a mí me suena como si el mismo Antonio Molina estuviese en la cocina.

Cocinar me ha dado la oportunidad de hacer algo para que los demás disfruten (eso espero) pero sobre todo me ha dado la oportunidad de aprender de María, aprender que en la cocina como en la vida sólo un poco de cariño y humildad llegan. Cada vez que llega a la mesa algo maravilloso cocinado por esas fuertes, y al mismo tiempo, delicadas manos, y todos entonamos ese “María… ¡¡¡ qué bueno está !!!, ella sólo responde….”¡¡¡ lo hizo el fuego !!!...pues comerlo todo”… y así, sin hacer mucho ruido, como si no estuviese, con el monótono sonido de la campana extractora, eso que ella llama el “chupasangre”, o el simple batir de unos huevos, pasa los días… y me da la oportunidad de aprender que la vida, esa que normalmente complicamos en exceso es bastante más simple…

…muchas veces, mientras cocinamos hablamos de la vida, no de política ni del gobierno sino del precio de los Yogures de Eroski o de “La familia”, o de ese pescado que está de oferta, o de “que malas son las patatas de bolsa”….y si algo sube de precio siempre entona un “que horrible”….y esa es nuestra “crisis” de todos los días…

María sólo cumple 80 años “como de 90 pasando para 100” así dice ella, y sigue cambiando pañales, limpiando cacas, haciendo purés y sigue abrazando a sus bebés con esa ternura de abuela eterna, yo me fijo que les escucha como si fueran personas mayores, sus historias, sus postalillas de la liga… no hay debate más importante para ella…y así todos los días comienzan en la salida del colegio con esos bocadillos de “nocilla” de 2 sabores envueltos en papel albal.

Las personas que son como María no suelen dar consejos, la verdad es que poca falta hace que los den porque cada día ya enseñan, sin querer, lo suficiente…. pero María cada vez que hay algún problema siempre dice “cada uno a lo más bajo”. La primera vez que se la escuché decir semejante cosa no la entendí muy bien, el orgullo o la soberbian hacen oídos sordos a este tipo de cosas… sin embargo, casi sin darme cuenta, ella se ha molestado estos 12 años en enseñarme, entre tortilla y tortilla, lo que quiere decir esa frase…

… lo único que me apena de María es no haberla conocido antes… así que me he propuesto conocerla como mínimo hasta que por lo menos haya llegado a “pasando para 100” para seguir con sus clases…. a ver si aprendo algo.

El sábado celebramos su cumpleaños, ella dirá ¡¡¡ me quiero morir!!!, no sé yo, ser el centro de la atención no es lo suyo, con lo que es capaza de adelantarse a los camareros y ponerse a recoger los platos….en fin, que así es María, con 80 años no va a cambiar y yo espero que no cambie nunca.

….me tengo que ir, me acaba de llamar María para encargarme una Peras y un poco de Nata para la comida de mañana…, las peras a 3,65€/Kg ¡¡¡que horrible !!!