Mostrando entradas con la etiqueta Iglesia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Iglesia. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de febrero de 2011

La odiada Iglesia Católica

Estas son las cifras de la odiada Iglesia Católica:

  • 5.141 Centros de enseñanza; 990.774 alumnos. (Ahorran al Estado 3 millones de euros por centro al año)
  • 107 hospitales (Ahorran al Estado 50 millones de euros por hospital al año)
  • 1.004 centros; entre ambulatorios, dispensarios, asilos, centros de minusválidos, de transeúntes y de enfermos terminales de SIDA; un total de 51.312 camas (Ahorran al Estado 4 millones de euros por centro al año)
  • Gasto de Cáritas al año: 155 millones de euros (salidos del bolsillo de los cristianos españoles, para todas las personas, sin atender a ideología religiosa.)
  • Gasto de Manos Unidas: 43 millones de euros (del mismo bolsillo y para las mismas personas)
  • Gasto de las Obras Misionales Pontificias (Domund): 21 millones de euros (¿Imaginan de dónde sale?)
  • 365 Centros de reeducación para marginados sociales: ex-prostitutas, ex-presidiarios y ex-toxicómanos; 53.140 personas. (Ahorran al Estado, medio millón de euros por centro)
  • 937 orfanatos; 10.835 niños abandonados. (Ahorran al Estado 100.000 euros por centro)
  • El 80 % del gasto de conservación y mantenimiento del Patrimonio histórico-artístico. (Se ha calculado un ahorro aproximado al Estado de entre 32.000 y 36.000 millones de euros al año)

A todo esto tenemos que sumar que casi la totalidad de personas que trabajan o colaboran con Manos Unidas, Cáritas, etc… son voluntarios 'sin sueldo' (aunque a algunos les extrañe es cierto, hay personas que trabajan por los demás sin pedir a cambio un salario), realizando su labor para ayudar a los demás sin pedir nada a cambio. ¿En cuánto podríamos cuantificar su trabajo?

Lo asombroso es que nadie (o muy pocos) saben de este ahorro esencial para que la economía española 'vaya bien...'.

¿Por qué nos vamos a avergonzar de nuestra Iglesia? Nos sentimos orgullosos de ser católicos

martes, 30 de marzo de 2010

La Iglesia Católica y la pederastia

En los últimos días hemos asistido a un aluvión de noticias sobre el tema de moda: la pederastia dentro de la Iglesia Católica. Todos los periódicos opinan sobre el tema y , como no, en internet proliferan las manifestaciones sobre el tema. Antes de seguir quiero puntualizar tres cosas:
  1. Los curas pederastas deben terminar con sus huesos en la cárcel, igual que los médicos pederastas o profesores pederastas o tenderos pederastas. Es un acto tan deleznable y asqueroso que no debería quedar ni un solo pederasta fuera de la cárcel.
  2. Conocido es por todos el odio visceral de cierta parte de la sociedad y de los medios de comunicación a la Iglesia Católica. Cualquier noticia negativa se amplifica al máximo para hacer todo el daño posible.
  3. Según Jesucristo, fundador de la Iglesia Católica, iglesia somos todos; los curas y los que no lo somos, los bautizados.

Después de dejar claros estos tres puntos, podemos ya entrar en el tema. ¿Hay curas que lo han hecho mal? A por ellos. Sin medias tintas, sin misericordia. Lo de la misericordia se lo dejamos a Dios, que seguro que con ellos la tendrá. ¿Que ha habido algún obispo que ha silenciado el tema? A por él. Y que pasen por los tribunales y que les caiga la pena que les tiene que caer.

Pero no tenemos que pagar los justos por los pecadores. ¿Cuántos millones de personas de la Iglesia no hemos tenido nada que ver con estas asquerosidades? ¿Cuántos han sido los que están de mierda hasta el cuello? ¿Un 0,0001%? ¿Y por ese porcentaje tenemos todos que pagar? No es justo. No se puede tachar a la Iglesia de pederasta. Algunos señores de dentro de la Iglesia son pederastas. ¿Hay más pederastas por ahí? Si ahora detuviesen a dos ingenieros pederastas ¿podríamos decir que todos los ingenieros son unos pederastas?

Hace algunos días, en Facebook, un amigo se hizo fan de un grupo llamado "Para que la iglesia le pague putas a los curas, a ver si dejan a los niños". Es fácil atacar a la iglesia así. No he visto ningún grupo pidiendo nada contra los musulmanes, sabiendo que los atentados del 11S fueron cometidos por musulmanes. Creo que todos estamos de acuerdo que la gran mayoría de las personas de religión musulmana están en contra de la violencia.

Hoy, me encuentro otro grupo en Facebook llamado "mucha manifestación contra el aborto y ninguna contra la pedofilia". Primero, en este país cada uno se manifiesta contra lo que le sale de donde yo me sé. Segundo, algunos por lo menos nos manifestamos; otros lo único que hacen es poner gilipolleces en el Facebook. Tan miserable es el aborto como la pederastia. Espero que esos que se rasgan las vestiduras por los casos de abusos a niños, también lo hagan en contra de la aniquilación de la vida de los niños más indefensos que hay.

Ya por último, aplaudir a Benedicto XVI. Ha sabido pedir perdón en nombre de la Iglesia por los casos de pederastia que ha habido. Y, aunque no estoy demasiado informado, ha tomado medidas para que los culpables sean alejados del ministerio público y sean juzgados por sus actos.

lunes, 18 de enero de 2010

Munilla, ecce homo

DECÍA Chesterton que el mundo moderno está invadido por las viejas virtudes cristianas que se han vuelto locas. ¿Y cómo se vuelven locas las virtudes? Se vuelven locas cuando son aisladas unas de otras, cuando son obligadas a vagar en soledad. Así, la justicia sin misericordia se vuelve crueldad; la misericordia sin justicia se vuelve laxitud relativista; la humildad sin magnanimidad se vuelve falsa modestia; y la magnanimidad sin humildad se vuelve activismo vanidoso. También la caridad corre el riesgo de convertirse en una virtud loca, cuando se separa de la verdad; o, dicho más gráficamente, cuando las obras de misericordia corporales se separan de las obras de misericordia espirituales. Sobre el peligro del divorcio entre las obras de misericordia corporales y espirituales ya alertaron en el pasado multitud de pensadores cristianos, entre ellos Donoso Cortés, quien avizoró que una Iglesia que tratase de justificar su lugar en el mundo mediante el mero auxilio a las necesidades materiales de los pobres acabaría siendo desplazada por los Estados; pues llegaría un tiempo en que los Estados dispondrían de mayores medios para satisfacerlas. Ese tiempo ya ha empezado a llegar; y, desplazada de su lugar en el mundo, la Iglesia tiene que resignarse a actuar como una especie de «capataz de obra» -uno más entre muchos- en medio de la «orgías solidarias» que el Mátrix progre decreta, a toque de trompeta, cada vez que se desencadena una catástrofe de dimensiones atroces en los arrabales del atlas.
Al Mátrix progre le ocurre como a aquel personaje de Los hermanos Karamazov, que «cuanto más ama a la Humanidad en general, menos ama a la gente en particular, como individuos». Frente a este activismo vanidoso en el que se zambullen las sociedades que necesitan ahogar las ladillas de la mala conciencia, se sitúa la caridad cristiana, que necesita -porque tiene fe en la Encarnación- encarnarse en el dolor del prójimo. Y encarnarse en el dolor del prójimo significa algo más que limpiar de escombros un país destruido o abastecer de alimentos a una población famélica, cosas que a fin de cuentas pueden lograrse con dinero; encarnarse en el dolor del prójimo significa restaurar su corazón quebrantado, cosa que ni todo el dinero del mundo puede lograr. Y para restaurar los corazones quebrantados -para que el ejercicio de la caridad no se convierta en una virtud loca, en un mero activismo vanidoso- hace falta consolar al triste, hace falta sufrir con paciencia los defectos del prójimo, hace falta corregir al que está en un error, etcétera. Hace falta, en fin, preocuparse por la salvación de las almas, que se supone que es el cometido principal de un cura (como su propio nombre indica), y principalísimo si se trata de un obispo. Munilla, preocupado por la salud de las almas, descubre males espirituales que son también catastróficos, y que no acontecen sólo en los arrabales del atlas, sino también y sobre todo aquí, en esta parcela del mundo invadida por las viejas virtudes cristianas que se han vuelto locas.
A nadie que no tenga obturado el entendimiento por la propaganda del Mátrix progre se le ocurriría pensar que esta preocupación de Munilla por los males espirituales que han quebrantado el corazón del hombre discurre ajena a la preocupación por los males corporales que acarrea un terremoto. Pero el Mátrix progre, engolfado en sus «orgías solidarias», se revuelve furioso y escandalizado, porque no admite que se recuerden las enfermedades del alma, contra las que no vale todo el dinero del mundo; y en cuyo mantenimiento sostiene su dominio. Y al obispo Munilla, ante un mundo que ha convertido la caridad en una virtud loca, separándola de la verdad, no le queda más remedio que callar, como hizo Jesús en el pretorio, mientras crece el clamor rabioso de la multitud cretinizada: «¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!».

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Benedicto XVI con los famosos.



Benedicto XVI se ha reunido en la capilla sixtina con unos 250 artístas, ... la verdad es que igual, igual ... exactamente igual que cuando se juntan los payasitos de la ceja con ZP o semejante: buen gusto, ausencia de acritud, humildad, agradecimiento, tono positivo... en fin tal cual...

El discurso completo:

sea uno creyento o no, católico o no... da gusto leer a Benedicto XVI, ...

jueves, 2 de abril de 2009

Nueva polémica por unas palabras de Benedicto XVI

Ya puestos a hablar del Papa, he encontrado esta parodia que tiene su gracia. No me extrañaría que cualquier día pasase lo que aquí se cuenta ya que hay mucha gente que no soporta lo que el Papa representa. Que lo disfrutéis.

Roma, 29 (LIP).- La frase pronunciada por Benedicto XVI durante el último ángelus en la plaza de San Pedro continúa suscitando una viva polémica dentro y fuera de la Iglesia. Como se recordará, el pasado domingo, cuando se asomó a la ventada de su apartamento para dirigirse a los fieles, el Papa exclamó “¡Qué buen día!” Ese comentario fue calificado de “irresponsable” por el portavoz del comisario para las ayudas humanitarias de la comisión europea, Louis Michel. “Son palabras, dijo, que pueden provocar que se baje la guardia en la lucha contra el flagelo de la sequía”.
En una línea similar se expresaron los ejecutivos de varios países europeos. Eric Chevalier, portavoz del Quai d’Orsai, ha manifestado que Francia considera esa frase “un atentado a la laicidad, en cuanto supone una intromisión del Papa en cuestiones que van más allá de la esfera religiosa”. Por su parte, el gobierno belga ha convocado al nuncio del Papa en Bruselas para entregarle una nota verbal de protesta.
Por lo que se refiere a España, la primera reacción fue del diputado José Blanco, vicesecretario general del PSOE, quien acusó a la Iglesia de “tener una postura hipócrita, de caminar hacia atrás y de defender posiciones rancias y antiguas”. El portavoz del grupo parlamentario socialista, José Antonio Alonso, afirmó que “el Papa vuelve a demostrar lo alejada que está la Iglesia de la sociedad y lo urgentes que son las reformas de modernización que propone el gobierno”. Anunció que, como gesto concreto, el primer ministro José Luis Rodríguez Zapatero ha decidido enviar un millón de paraguas gratis a zonas gravemente afectadas por las precipitaciones.
Desde las páginas de “El País”, un grupo de científicos calificado como “la elite de la ciencia española”, ha denunciado el uso ideológico que el Papa hace de la meteorología: “el buen tiempo es una cuestión subjetiva”, afirman en un manifiesto. “El Papa no puede pretender imponer sus preferencias a los demás”. Esas consideraciones han llevado al diario “Público” a titular a toda página en su portada de hoy: “La Iglesia, culpable del tsunami”, ilustrándolo con una fotografía de archivo de la tragedia.
En el frente interno de la Iglesia, el teólogo Juan José Tamayo escribe en “El País” que "con estas declaraciones, Ratzinger confirma su propósito de liquidar el espíritu del concilio Vaticano II. El abismo entre este Papa prisionero de la Curia y la figura paternal de Juan XXIII es cada día mayor”. Por esa razón, la asociación “Nosotros Somos Iglesia” anunció varias movilizaciones en favor del sacerdocio femenino.
Pero el frente de la protesta ha atravesado también el Atlántico. Según informa el diario “El Mundo”, los abogados de la Asociación de Víctimas del Mal Tiempo, de Estados Unidos, han presentado una demanda que podría costar al Vaticano unos quinientos millones de dólares.
En unas declaraciones al mismo diario, el portavoz de la Coordinadora Estatal de Gays y Lésbicas ha manifestado su repulsa ante “esta nueva muestra de actitud homofóbica de la Iglesia”, y denuncia “el uso sexista” que el Vaticano hace de los términos “día” y “jornada”.
La polémica se acentuó cuando el Vaticano divulgó una trascripción de las palabras que difería de las realmente pronunciadas por el Papa, pues en ella se leía “Probablemente hace una buena jornada”, en vez del “¡Qué buen día!” que registraron los testigos presenciales. El portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, precisó que, en cualquier caso, las palabras de Benedicto XVI se insertaban en “la tradición de la Iglesia de afrontar el mal tiempo con buena cara”.

Visto en La Iglesia en los medios


Un hombre santo

Hoy se cumplen cuatro años de la muerte de Juan Pablo II, un hombre santo. Millones de personas, católicos y no católicos, lloramos aquel 2 de abril de 2005 la marcha al Cielo de la persona que tanto había hecho por la humanidad y por la paz mundial. Pasarán muchos años y la gente lo seguirá recordando como un hombre bueno de verdad. Me atrevo a decir que no hay en todo el siglo XX nadie que haya influido en el mundo, para bien, tanto como él.
Mi tercer hijo tuvo la suerte de ser besado por el Papá y yo tengo la suerte de tener la foto de ese momento.